Mi blog y yo solos en el mundo

pensando en la gente que ama las madalenas

No hay un camino para la paz, la paz es el camino -Ghandi-

Y entonces comprendí porque le llamaban

martes, febrero 06, 2018

Y que seas feliz...

Aunque no quiero enviarte un mail que pueda romper tu paz mental, hay algunas cosas que quiero decirte, o al menos dejar por escrito.

Siento mucho como acabaron las cosas entre tu y yo, pero me alegro de que acabaran, no era feliz contigo, siento que fuera así, pero de verdad que no fui feliz durante mucho tiempo, demasiado.

cuando después de la ruptura, me dijiste que necesitabas que desapareciera, lo hice, y hasta hoy he intentado respetar lo que me habías pedido, una pauta de mi vida la de intentar complacerte, que tonto puedo llegar a ser.

Una vez pusiste una publicación en fb, un príncipe le arruinaba la vida a una princesa con su inmadurez y su miedo al compromiso, aquélla caricatura, me sentó como un mazazo, por injusto y por triste, pero como una gran revelación, si ya es jodido querer un príncipe azul, imagina lo jodido que es intentar serlo, aunque creo que eso nunca te pasó por la cabeza, no creo que nunca hayas tenido demasiado espacio para mis sentimientos en tu ecuación.

Fue ese día, cuando decidí bloquear tus publicaciones, no quería leer más sobre lo horrible de la ruptura, sobre lo importante que es que TU te quieras porque ALGUIEN (yo?) no ha sido capaz de amarte... como si no supiera que eres una persona maravillosa, como si no me hubiera dolido perder a una amiga de tantos años... como en definitiva si nuestra relación hubiera sido perfecta antes de que yo la arruinara, y los dos sabemos que no fue así.

Después de aquello, entré algunas veces más a tu fb, esperando ver tu cara feliz, quizás con alguien, quizás viajando, alegre, libre, esperanzada... algo hubo, pero siento decir que poco, sobre todo mensajes que yo leí como indirectas, el que más me dolió fue uno sobre el síndrome de Peter pan... todos mis cuidados, todo mi apoyo, todo el cariño, el compromiso y el esfuerzo puesto a la relación, para acabar leyendo un articulo en el que entendí que otra vez me llamabas inmaduro de mierda, ya no era tu príncipe, así que supongo que quisiste que fuera un sapo, pero aún así me dolió, ahí decidí dejar de sentir que tu estado de ánimo, es mi responsabilidad.

Usé mi cumpleaños como fecha tope para cerrar completamente esa vía de comunicación entre nosotros, recuperar ese espacio que es mío y en el que de alguna manera ya no podía ser yo, igual que ahora escribo estas lineas para recuperar este espacio que también me pertenece y que no tienes ningún derecho a quitarme, el primer día de mis 38, os eliminé de amigos a ti, y a toda tu familia, fue liberador, un poco triste, pero liberador.

Ya está todo dicho, me encantaría que me entendieras, y que en su momento, hubieras dejado algo de sitio para mi, en ese nosotros que tanto te dolió que destruyera, eres una persona maravillosa, y te quiero a pesar de todo, pero estoy cansado de esconder mis sentimientos para no herir los tuyos.

Adiós, y que seas feliz...

lunes, julio 10, 2017

G20

martes, enero 10, 2017

La noche estrellada

Sorprendentemente el piso tiene más de una pared.

martes, enero 03, 2017

Gernika

Tenía una pared enorme, y un montón de tiempo en mis manos, así que he pintado un gernika.

domingo, diciembre 25, 2016

Mudarse y empezar de nuevo.

He roto con Lau, hace algo ya más de un mes, no voy a dar los motivos, porque esos son solo míos pero he roto con Lau.

Ahora mismo estoy sentado en el sofá de mi nueva casa en un salón lleno de las cosas que me he llevado de la que compartía con ella, muchas de estas cosas van a acabar en la basura, otras la bajaré al sótano y ya las veré de nuevo algún día, pero ir a la que era tu casa y llevarme mis cosas, ha sido una de las cosas más duras que recuerdo haber hecho en los últimos años, cuando al fin te das cuenta de que así es, que se acabó y que ahora toca empezar desde cero.

Es casi imposible explicar lo que se siente al terminar una relación de 13 años, y resulta difícil acostumbrarse al silencio, especialmente ahora en estas extrañas "vacaciones" que estoy usando para hacer papeles y mudarme, pero lo voy a dejar aquí escrito, para recordarlo, para saber que un día dolía mucho y con suerte pronto sentir que en ese nuevo e hipotético "ahora" estoy mejor.

domingo, diciembre 18, 2016

El día que casi me quedo callado

Hace un año más o menos, la compañía para quien trabajaba en aquel momento, me tenía viajando por Europa para hablar con diferentes clientes.

Una mañana como tantas otras, me tocaba volar a Italia con la compañía Germanwings, cuando ocupé mi asiento, el capitán nos informó alegremente de que como cosa especial o diferente, un deportado iba a volar con nosotros, que esperaba que no supusiera ningún problema y que nos deseaba un vuelo agradable.
Mi primera reacción fue de estupor, ¿ha dicho lo que creo que ha dicho? pero cuando aún estaba tratando de digerir aquello, una sonriente azafata vino a informarnos a los pasajeros de la parte trasera del avión de que en efecto un deportado con varios policías iban a volar en el avión con nosotros y que si nos suponía una molestia, se lo hiciéramos saber para colocarnos en otra parte del avión o desembarcar al deportado.

Cuando aparecieron los policías medio arrastrando al hombre, sentí pánico, quien más o quien menos en la izquierda, conoce la injusticia de las deportaciones, quien más y quien menos, "sabe" lo que hay que hacer, pero allí sentado, solo, en un vuelo de trabajo, simplemente, entré en pánico, no sabía que hacer.

Aquella persona, parecía drogada, y los policías de incógnito realmente me intimidaron, después de todo yo también soy un inmigrante, si la monto un número en el avión ¿cuales serán las consecuencias?, ¿me puedo meter en un lío?

El deportado, gritaba en un inglés más o menos inteligible, que no quería ir, que tenía miedo, que le dejaran bajar y que iba a morir, en un ciclo que ponía los pelos de punta, mientras la policía le empujaba contra el asiendo de delante, para obligarlo a callar, como digo, tenía miedo de decir nada, a pesar de haber leído mil veces que tenía que exigir que bajaran a esa persona, pero reuní el valor suficiente para intentar hacer un vídeo, en mi cabeza, aquello compensaba que no me atreviera a decir nada.
- Si lo grabo, y luego lo difundo, ayudaré a mostrar como es esto, y la gente se pondrá en contra...

Logré captar un minuto en el que a penas se oyen los gritos de esta persona, en los que como mucho se ve como la azafata, con una frialdad que a mi me pone los pelos de punta, continúa haciendo su trabajo con una sonrisa, pese a lo que sucede a su espalda, que ojo es su trabajo, y estoy seguro que ella también tenía miedo.

La azafata enseguida se dio cuenta de que estaba grabando, y me ordenó que parase, y borrase la grabación, simulé obedecer y me quedé allí sentado, más y más nervioso, cada vez con más angustia, tenía miedo de quedarme callado y sentirme como horrible para siempre, pero tenía aún más miedo de "significarme" de que me bajaran del avión, de explicarle a mi jefe que el trabajo lo iba a hacer rita, porque yo no había sabido estar callado.
Los gritos del hombre me revolvían las tripas y creo que de no haber sido porque al girarme pude ver a dos turistas alemanas, tapándose los oídos con las manos, y eso despertó en mi una gran rabia, siento decir que casi seguro, me hubiera quedado callado, pero literalmente aquella visión de como a pesar de saber que estaba mal, la gente prefiere no oir, no ver, no saber, simplemente me rompió por dentro, fue entonces cuando grité.

- THIS IS NOT RIGHT!, THIS IS NOT RIGHT! (¡esto no está bien!, ¡esto no está bien!)

Las cosas se precipitaron, a partir de ese punto, la policía sacó al deportado del avión y a mi no me hicieron nada, absolutamente nada, ni una recriminación, nada, yo solo fui la gota que colmó el vaso, pero con todo el corazón me iba a mil, nadie más se sumó a mis gritos, y quitando alguna mirada de aprobación de algún pasajero, pasé todo el vuelo en silencio mirando mis zapatos.

Como me alegro de no haberme quedado callado.

lunes, octubre 24, 2016

Yo estoy gordo porque no discuto

No se cuantas veces empiezo diciendo cosas como la gente creé, la gente piensa que soy así o asá. Cuando en realidad debería decir las gilipolleces que algunos creen que se ajustan a mi comportamiento, me hacen sentir de esta o de aquella manera.

Una de las cosas que la gente piensa, es que a mí, me gusta discutir, y no es verdad, a mí, me gusta hablar, intercambiar información y hechos, me gusta desafiar y que me desafíen con información y argumentos, pero desgraciadamente, la inmensa mayoría de las veces acabo en discusiones circulares y con algún adjetivo nuevo, pesao, machista, agresivo o cualquier otra boludez que desvíe la atención del hecho de que quizás mi interlocutor no ha dicho más que tonterías o que mis argumentos puede que fueran correctos.

Pero como decía al principio, eso no me parece importante, importante me parece como me hace sentir, y es, por definirlo en una palabra, frustrado.

Me siento impotente e incomprendido, como es posible que no se ciñan a lo que saben o lo que no, me resulta un misterio, pero pasa, y no puedo hacer nada para evitarlo, así que he decidido que se acabó, voy a romper el círculo y no discuto más, voy a intentar dar simplemente los datos y mi opinión y se acabó, ni un solo pero más.

Va a ser complicado para mí, pero es que no lo aguanto más, si las personas no quieren repensar sus creencias no es mi puto problema