Mi blog y yo solos en el mundo

pensando en la gente que ama las madalenas

No hay un camino para la paz, la paz es el camino -Ghandi-

Y entonces comprendí porque le llamaban

domingo, diciembre 25, 2016

Mudarse y empezar de nuevo.

He roto con Lau, hace algo ya más de un mes, no voy a dar los motivos, porque esos son solo míos pero he roto con Lau.

Ahora mismo estoy sentado en el sofá de mi nueva casa en un salón lleno de las cosas que me he llevado de la que compartía con ella, muchas de estas cosas van a acabar en la basura, otras la bajaré al sótano y ya las veré de nuevo algún día, pero ir a la que era tu casa y llevarme mis cosas, ha sido una de las cosas más duras que recuerdo haber hecho en los últimos años, cuando al fin te das cuenta de que así es, que se acabó y que ahora toca empezar desde cero.

Es casi imposible explicar lo que se siente al terminar una relación de 13 años, y resulta difícil acostumbrarse al silencio, especialmente ahora en estas extrañas "vacaciones" que estoy usando para hacer papeles y mudarme, pero lo voy a dejar aquí escrito, para recordarlo, para saber que un día dolía mucho y con suerte pronto sentir que en ese nuevo e hipotético "ahora" estoy mejor.

domingo, diciembre 18, 2016

El día que casi me quedo callado

Hace un año más o menos, la compañía para quien trabajaba en aquel momento, me tenía viajando por Europa para hablar con diferentes clientes.

Una mañana como tantas otras, me tocaba volar a Italia con la compañía Germanwings, cuando ocupé mi asiento, el capitán nos informó alegremente de que como cosa especial o diferente, un deportado iba a volar con nosotros, que esperaba que no supusiera ningún problema y que nos deseaba un vuelo agradable.
Mi primera reacción fue de estupor, ¿ha dicho lo que creo que ha dicho? pero cuando aún estaba tratando de digerir aquello, una sonriente azafata vino a informarnos a los pasajeros de la parte trasera del avión de que en efecto un deportado con varios policías iban a volar en el avión con nosotros y que si nos suponía una molestia, se lo hiciéramos saber para colocarnos en otra parte del avión o desembarcar al deportado.

Cuando aparecieron los policías medio arrastrando al hombre, sentí pánico, quien más o quien menos en la izquierda, conoce la injusticia de las deportaciones, quien más y quien menos, "sabe" lo que hay que hacer, pero allí sentado, solo, en un vuelo de trabajo, simplemente, entré en pánico, no sabía que hacer.

Aquella persona, parecía drogada, y los policías de incógnito realmente me intimidaron, después de todo yo también soy un inmigrante, si la monto un número en el avión ¿cuales serán las consecuencias?, ¿me puedo meter en un lío?

El deportado, gritaba en un inglés más o menos inteligible, que no quería ir, que tenía miedo, que le dejaran bajar y que iba a morir, en un ciclo que ponía los pelos de punta, mientras la policía le empujaba contra el asiendo de delante, para obligarlo a callar, como digo, tenía miedo de decir nada, a pesar de haber leído mil veces que tenía que exigir que bajaran a esa persona, pero reuní el valor suficiente para intentar hacer un vídeo, en mi cabeza, aquello compensaba que no me atreviera a decir nada.
- Si lo grabo, y luego lo difundo, ayudaré a mostrar como es esto, y la gente se pondrá en contra...

Logré captar un minuto en el que a penas se oyen los gritos de esta persona, en los que como mucho se ve como la azafata, con una frialdad que a mi me pone los pelos de punta, continúa haciendo su trabajo con una sonrisa, pese a lo que sucede a su espalda, que ojo es su trabajo, y estoy seguro que ella también tenía miedo.

La azafata enseguida se dio cuenta de que estaba grabando, y me ordenó que parase, y borrase la grabación, simulé obedecer y me quedé allí sentado, más y más nervioso, cada vez con más angustia, tenía miedo de quedarme callado y sentirme como horrible para siempre, pero tenía aún más miedo de "significarme" de que me bajaran del avión, de explicarle a mi jefe que el trabajo lo iba a hacer rita, porque yo no había sabido estar callado.
Los gritos del hombre me revolvían las tripas y creo que de no haber sido porque al girarme pude ver a dos turistas alemanas, tapándose los oídos con las manos, y eso despertó en mi una gran rabia, siento decir que casi seguro, me hubiera quedado callado, pero literalmente aquella visión de como a pesar de saber que estaba mal, la gente prefiere no oir, no ver, no saber, simplemente me rompió por dentro, fue entonces cuando grité.

- THIS IS NOT RIGHT!, THIS IS NOT RIGHT! (¡esto no está bien!, ¡esto no está bien!)

Las cosas se precipitaron, a partir de ese punto, la policía sacó al deportado del avión y a mi no me hicieron nada, absolutamente nada, ni una recriminación, nada, yo solo fui la gota que colmó el vaso, pero con todo el corazón me iba a mil, nadie más se sumó a mis gritos, y quitando alguna mirada de aprobación de algún pasajero, pasé todo el vuelo en silencio mirando mis zapatos.

Como me alegro de no haberme quedado callado.